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El consumo de energía en las viviendas españolas

21 junio, 2018

Se suele decir que hay dos cosas seguras en esta vida: la muerte y los impuestos…pero permitidnos que nos tomemos la licencia de añadir un tercer apartado, el aumento del coste de la energía. Todos hemos notado, y sobre todo nuestro bolsillo, el aumento del coste de la energía en los últimos años.

Para situarnos, empezaremos mostrando la evolución del precio de los principales combustibles utilizados en el ámbito doméstico (gas natural y electricidad):

 

 

 

 

 

 

El aumento del precio del gas en el periodo 2005 – 2013 ha sido de un 48%, y el aumento del precio de la electricidad en el periodo 2006 – 2013 ha sido del 74%.

¿Y cómo repercuten estos aumentos del coste de la energía en la economía doméstica? ¿Qué medidas debemos tomar en nuestra vivienda para reducir el impacto del gasto energético y obtener una mejor eficiencia energética?

En base a los datos del IDAE (Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía, del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio), la distribución media del consumo energético en los domicilios españoles es la siguiente:

Sorprende ver que el consumo asociado a la calefacción y al calentamiento del agua sanitaria (ACS) representa un 60% del coste energético de una vivienda, el peso energético del consumo de electrodomésticos y cocina supone un 34%sobre el total, la iluminación supone un 5% sobre el total, y por último el aire acondicionado, que de media supone un 1%.

Así pues, cuando nos planteemos una intervención en nuestra vivienda, y deseamos que ésta afecte a la eficiencia energética y económica global, ¿cuáles son las intervenciones más rentables energéticamente?

 

    1. Actuaciones de mejora en la envolvente térmica (carpintería y/o aislamiento térmico de paredes), pues permiten ahorrar en el consumo de calefacción.
    2. Mejoras en los sistemas de calefacción y/o generación de ACS (calderas de nueva generación, como las de condensación, con rendimiento un 30% superior que las calderas estándar).
    3. Mejora en la eficiencia global de los electrodomésticos (control de stand-by y/o elección de nuevos equipos de mayor eficiencia).